martes, 22 de mayo de 2012

LA AVENTURA DE UN SEXAGENARIO EN EL INFIERNO CÁNTABRO

El Los Corrales de Buelna hay una gran tradición montañera, hasta el extremo de que, con poco más de 11.000 habitantes, hay dos grupos que cubren este apartado: La Sociedad Deportiva Buelna y el Grupo de Montaña Orza, que funcionan a la perfección.
Con este último he tomado contacto con motivo del homenaje póstumo a Almudena Ruiz, la joven y luchadora, hija de Maruja y Chema, que supo ganarse el cariño de todos en su particular y solidaria lucha contra el cáncer, esgrimiendo como arma la amabilidad escondida tras una sonrisa. Este grupo, con ese motivo, ha organizado una serie de marchas con las que tratan de unir a las patronas de Asturias y Cantabria, pasando por Santo Toribio de Liébana, que es donde se encuentra el trozo de la cruz de Cristo más grande del mundo.
Me sedujo esta idea y me uní a ellos. En este ambiente es donde por primera vez oí hablar de los 10.000 del Soplao, conocido también como El Infierno Cántabro. Se trata de una prueba multitudinaria en la que este año se han inscrito más de 8.000 personas (ya están próximos a los 10.000) de distintas partes del mundo como Costa Rica, Portugal, Alemania, Francia, Italia, Turquía…..
A pesar de mi corto bagaje de montañero, con sólo 4 marchas a mis espaldas, mis casi 62 años y mi falta de experiencia, pero apoyado en mi siempre cuidada preparación física, me decidí a participar, en el apartado de ruta a pie, que cubre la distancia de 44 Km., campo a través, por distintos montes, con salida y llegada a Cabezón de la Sal. En esta prueba estaban inscritos más de 1.900 participantes.
En mi estreno no pudieron darse las condiciones climáticas más adversas ya que, a un intenso frío (al que prefiero antes que el calor), con una temperatura que debía rondar los dos o tres grados, se unía el agravante de niebla en las cotas más altas, además de viento, lluvia y barro, que nos hicieron recordar a los participantes el sobrenombre de la prueba.
Mi participación en la misma, vista mi inexperiencia, cabe considerarla como buena ya que conseguí terminar la misma en el puesto 403, con un tiempo de 9 horas 56 minutos y 29 segundos, tiempo inferior a 10 horas, que para un no iniciado es más que aceptable, sobre todo, teniendo en cuenta que la última persona en llegar tardó casi 14 horas y media. En la misma pude ver mis cualidades subiendo las empinadas rampas, así como mis miserias descendiendo, ya que en las bajadas perdía el tiempo que había ganado ascendiendo. Siempre fui bien colocado mientras había que subir, pero en el último descenso que era de unos 12 Km. eché por tierra todos los logros conseguidos hasta entonces. También vino motivado porque el intenso barro hacía difícil esta bajada, ya que una caída podía haber tenido fatales consecuencias, sobre todo cuando comprobabas que entre aquel lodazal asomaban las aristas de infinidad de piedras de considerable tamaño, que hacía peligroso el no tomar precauciones.
Una vez llegado a meta, con la mano izquierda hinchada, sangrando por el codo derecho, producto de las varias caídas que sufrí, empapado, tiritando y con las piernas doloridas le dije a mi esposa que no volvía a participar más, pero mi espíritu competitivo y mi afán de superación me hicieron cambiar de opinión y casi al instante inicié el camino de lo que será mi próxima visita al Soplao.
Ha jugado un papel principal en esta toma de decisión el saber que la próxima vez también me estará esperando Laura en la meta, donde con un simple beso, a forma de premio, es capaz de conseguir que me olvide del Infierno Cántabro para entrar directamente en el Cielo, sin paso previo por el Purgatorio.
¡¡¡Preparaos diablillos cántabros, que el año que viene vuelvo, para hacerlo en menos tiempo!!!, si Dios quiere y Laura me espera en la meta.

A. José Salas Pérez-Rasilla







3 comentarios:

  1. que relato tan bonito! leida la hazana, esta claro que puedes con todo (en realidad, nunca lo habia dudado).

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  2. Muy bueno el relato, la verdad es que el sufrimiento fue más de lo esperado por el tiempo que hubo, además de no poder disfrutar de las vistas! Pero como tu bien dices lo malo se olvida y ya estamos pensando en el año que viene y el tiempo que tendremos!

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  3. Mucho ànimo y a prepararse para el pròximo año.A grandes proezas, grandes recompensas.

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