sábado, 16 de octubre de 2010

LA LEYENDA DEL BESO (SOUTULLO / VERT)


Te ofrezco estas dos versiones de La Leyenda del Beso. La primera se trata de la versión clásica, mientras que en la segunda es de Mocedades, conocida como Amor de Hombre.


ARGUMENTO
La Leyenda del beso se desarrolla en tierras castellanas, donde se ha dirigido el conde Mario para celebrar una cacería en la que pretende anunciar su próxima boda.
Poco antes de dar a conocer sus intenciones llega al lugar una tribu de gitanos dirigidas por Alesco, y en los que están Amapola e Iván, pero su belleza impresiona al conde Rio Mario, quien de inmediato pretende cortejarla. Sin embargo sus propósitos se ven truncados, por la resistencia de la tribu y por la leyenda que acompaña a la gitana. Quien no siendo de la tribu intente besar a Amapola morirá. Mario hace caso omiso de la leyenda y jura que igual la besará, pues duda que su osadía le cueste la vida.
Mario espera ansiosamente la ocasión y Amapola va hacia él, deslumbrada por el amor que el Conde le ofrece cuando está a punto de besarla se interpone la Madre Ulita, vieja gitana depositaria de las tradiciones de la tribu. La situación se hace dramática con la intervención de Iván, que pretende agredir al Conde Mario. Controlado el incidente la tribu se retira de la propiedad del Conde, llevándose a Amapola. Las pretensiones de Mario se han frustrado ha salvado la vida pero ha quedado sumido en la desesperación.


BESOS


Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral

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