viernes, 22 de abril de 2011

SEMANA SANTA

EL SEÑOR DE LA SALUD (LOS GITANOS)


ORACION AL EL SEÑOR DE LA SALUD POR LOS ENFERMOS

Dulce Jesús: que eres el autor de la vida y en tus manos está la salud de los hombres, no rechaces mi humilde plegaria.
Señor que en los días de tu vida mortal sanaste a cuantos enfermos te invocaron con fe y confianza, animado con tales sentimientos vengo a pedirte concedas la salud a nuestros hermanos enfermos, a fin de que experimentando una vez más tu paternal amor, te sirvan en adelante con más fidelidad y constancia.
Más no se haga mi voluntad sino la tuya.
Virgen santísima, Tú que eres la "Salud de los Enfermos", intercede ante tu hijo por la salud de los enfermos de este día y de esta hora, que con filial confianza imploran tu maternal intercesión. Amén

TRASLADO DEL CRISTO DE LA BUENA MUERTE


EL NOVIO DE LA MUERTE

Nadie en el Tercio sabía
quien era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.

Nadie sabía su historia,
más la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo, el corazón.

Más si alguno quien era le preguntaba
con dolor y rudeza le contestaba:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera
defendiendo su Bandera
el legionario avanzó.

Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.

Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía:
"...si algún día Dios te llama
para mí un puesto reclama
que buscarte pronto iré".

Y en el último beso que le enviaba
su postrera despedida le consagraba.

Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi ¡Bandera!

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