sábado, 12 de marzo de 2016

EN PAZ

Abilio nos facilita este poema de Amado Nervo:
Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste
ni esperanza fallida
ni trabajo injusto,
ni pena inmerecida.

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la hiel o la miel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel, o mieles sabrosas.

Cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno,
mas tu no me dijiste que mayo fuese eterno. 

Hallé sin duda largas las noches de mis penas,
mas  no prometiste tan solo noches buenas.
En cambio tuve  otras santamente serenas. 

¡Amé, fui amado! ¡El sol acarició mi faz!
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, nada te debo!
¡Vida, estamos en paz!

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