martes, 29 de marzo de 2016

QUE HIZO A SAN FERMÍN LLORAR – JOSÉ LUIS LIZARRAGA (MARI CRUZ CORRAL)

Luis nos manda este vídeo justo en el momento de los momentos, el de la Misa de la Escalera: llegó La Jota. Mari Cruz Corral -con la ayuda de Santos Villanueva (fijaos en las imágenes)-, lo mismo que un artesano que elabora una copa de cristal, nos regaló una jota brillante, delicada, redonda. Ya no había palabras. Aquello se caía en aplausos con la jota de José Luis Lizarraga.

sábado, 12 de marzo de 2016

EN PAZ

Abilio nos facilita este poema de Amado Nervo:
Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste
ni esperanza fallida
ni trabajo injusto,
ni pena inmerecida.

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la hiel o la miel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel, o mieles sabrosas.

Cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno,
mas tu no me dijiste que mayo fuese eterno. 

Hallé sin duda largas las noches de mis penas,
mas  no prometiste tan solo noches buenas.
En cambio tuve  otras santamente serenas. 

¡Amé, fui amado! ¡El sol acarició mi faz!
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, nada te debo!
¡Vida, estamos en paz!

martes, 5 de enero de 2016

50 AÑOS DE BALONMANO EN EL VALLE DE BUELNA

Una vez agotada la edición del libro 50 Años de Balonmano en el Valle de Buelna, publicado en noviembre del año 2014, es mi intención poner el mismo al alcance de la mayor parte de personas, para que tengan en su poder la historia de nuestro deporte en la comarca del Besaya.
A. José Salas Pérez-Rasilla 

PRÓLOGO
ORÍGENES
• EL BALONMANO EN EL VALLE DE BUELNA (TIEMPOS ANTIGUOS)
      o Antecedentes Socioculturales.
      o José María Archaga (Hno. Agustín) y el nacimiento del balonmano en el valle.
      o Seguidores especiales.
      o Conductores.
      o Anécdotas.
      o La alianza deportiva.
      o Nuevo ascenso a Primera tras un épico encuentro y desaparición del club.
      o El balonmano en el Colegio de La Salle
• EL BALONMANO EN EL VALLE DE BUELNA (TIEMPOS MODERNOS)
      o Tiempos modernos.
      o Nace el Club Deportivo DelaSalle.
      o Club Deportivo Elemental DelaSalle.
      o Jugadores corraliegos más relevantes
      o Club Balonmano Sallesport
      o Torneo Nacional de Balonmano Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna
      o Club Balonmano Vallebuelna
EPÍLOGO
• APÉNDICES
      o Historial deportivo de La Salle Buelna
      o Torneo Nacional de Balonmano de Los Corrales de Buelna
      o Historial deportivo Club Balonmano Vallebuelna
      o Fotografías (Pulsar sobre cualquiera de ellas para verlas mejor)
           Década de los 60
           Década de los 70
           Década de los 80
           Benjamines A.D. Delasalle
           Alevines A.D. Delasalle
           Infantiles A.D. Delasalle
           Cadetes A.D. Delasalle
           Juveniles A.D. Delasalle
           Senior A.D. Delasalle
           Sellesport
           Club Balonmano Vellebuelna


PRÓLOGO

Mi reconocimiento a José María Archaga (Hermano Agustín), por la labor pedagógica que llevó a cabo durante quince años en el Colegio de La Salle de Los Corrales de Buelna donde, como complemento de la formación integral de los alumnos de dicho centro, introdujo la práctica del balonmano a 7, adscrito a la Federación Cántabra de Balonmano.

ORÍGENES

Se ha tratado de buscar, como en la mayoría de los deportes, semejanzas del juego del balonmano con los que practicaban griegos y romanos y, aunque son difíciles de contrastar, es factible que, en ambos casos, se practicasen juegos con una pelota que se pasase con las manos, que nos hagan pensar que hubiera alguna similitud con este deporte. Se ha argumentado por algunos historiadores que las bases de este juego vienen de la antigua Grecia, datadas de forma aproximada en el año 600 a.c., referentes a un juego denominado Urania y que consistía en pasarse con la mano una pelota, de tamaño y forma semejante a una naranja, sin que ésta cayera al suelo.
De él también se habla en "La Odisea" de Homero. En Roma, aproximadamente en el año 150 a.c., se jugaba al Haspartun, que también se practicaba con las manos, y en el que se utilizaba una pelota de mediano tamaño. En esta época, un médico llamado Claudio Galeno recomendaba a sus enfermos que jugaran al citado Haspartun. Posteriormente, en la Edad Media, los juegos de pelota con la mano eran practicados en la corte, siendo denominados por los trovadores como Juegos de Verano y se dice que los médicos aconsejaban a sus pacientes la práctica de esta actividad. Sin embargo, esto son solo conjeturas sobre posibles orígenes del juego ya que se practicaban sin ningún tipo de reglamento ni de normas.
Los orígenes del balonmano actual puede que daten de finales del siglo XIX, en el que dicho deporte se utilizaba como complemento del entrenamiento entre los gimnastas, atribuyéndose al profesor Konrad Koch la creación, en 1892, de un juego de unas características semejantes al actual. También, por esas fechas se practicaba en Checoeslovaquia un deporte en el que participan siete jugadores denominado Hazena, cuyo primer reglamento vio la luz en 1905.
El siglo XX fue determinante para la confección de lo que hoy conocemos como balonmano, a partir de una serie de juegos similares que se realizaban en el centro y norte de Europa.
Hay distintas versiones sobre quién fue el iniciador de esta práctica deportiva, ya que mientras unos atribuyen la paternidad a Holger Nielsen, profesor de un Instituto de Enseñanza Media de Dinamarca, otros abogan por Max Heiser, profesor de Educación Física afincado en Berlín, o a su compatriota Carl Schelen. Heiser, confeccionó ciertas normas, como la dimensión del campo, 40x20, que aun hoy en día son las recomendables, estableciendo la posesión máxima de la pelota en manos de un mismo jugador en 3 segundos, además de emplear porterías que hasta entonces no se utilizaban para los diferentes juegos con manos.
En origen, fue un deporte practicado eminentemente por mujeres y, quizá por eso, tardó tanto tiempo en desarrollarse como lo hiciera años después. En la primera parte del siglo XX se jugaba once contra once y se realizaba al aire libre en los campos de fútbol, llegando a participar, esta modalidad, en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. A medida que iba alcanzando popularidad se fueron haciendo modificaciones. En el norte de Europa, debido a su climatología, se vio la necesidad de practicarlo en espacios cubiertos, en vez de hacerlo al aire libre. Esta innovación hizo que se transformase en un juego más plástico, rápido y vistoso, ayudando a que el resto de Europa comenzase a conocerlo.
En España este deporte se dio a conocer como balonmano a once, siendo una derivación del fútbol, aunque también fue poco a poco siendo relevado por el balonmano a siete, en salas cubiertas, como mejor lugar para su práctica. En 1954 la IHF (Federación Internacional de Balonmano) organizó el primer Campeonato del Mundo Masculino, siendo Suecia la primera campeona. Tres años más tarde fue Checoslovaquia la ganadora del primer Mundial de Balonmano Femenino. El balonmano de interior y al aire libre convivieron en popularidad hasta finales de la década de los 60. En 1965 el Comité Olímpico Internacional aprobó la modalidad interior, de balonmano a siete, con el fin de que se practicase en los Juegos Olímpicos, debutando en categoría masculina en Múnich 1972, mientras que la categoría femenina no se inició hasta la olimpiada de 1976 en Montreal.
En un estudio reciente sobre la historia del balonmano en España, se cree que el origen del mismo tuvo un inicio militar ya que tanto en la Escuela Militar de Toledo, como en la escuela Naval de El Ferrol lo llegaron a practicar, siendo el capitán Hermosa quien elaboró la primera normativa y los primeros trabajos de tipo técnico. Hay datos de que en 1928 se presentó el balonmano en Barcelona, más concretamente en el Regimiento Alcántara. Después de la Guerra Civil fueron el entorno del Frente de Juventudes y la Sección Femenina los primeros organismos oficiales en controlar esta práctica deportiva. La Federación Española de Balonmano se crea en 1941 y edita oficialmente el reglamento de juego. En el año 1951 despega la Primera División, a siete, en la que se proclama campeón el Atlético de Madrid, que en la temporada siguiente es “relevado” por el Real Madrid. El primer partido internacional de nuestra selección fue el 15de abril de 1953 contra Suecia, con la que se perdió por 12 a 23. Los mayores logros en la historia de la selección española de balonmano, son haber conseguido el campeonato del mundo del año 2005, celebrado en Túnez, y el Mundial del 2013 celebrado en España. En los últimos 20 años, ha logrado grandes gestas, consiguiendo tres medallas de bronce en Juegos Olímpicos (Atlanta 1996, Sídney 2000 y Pekín 2008), así como otra medalla de bronce en el Mundial de 2011, a las que hay que sumar otras tres medallas de plata y una de bronce en los Campeonatos de Europa, así como un oro en los Juegos Mediterráneos.

ANTECEDENTES SOCIO CULTURALES

Siendo el deporte una actividad con la que me siento plenamente identificado, me hace ilusión relatar lo que ha supuesto para mi valle de Buelna, y más concretamente para Los Corrales, la práctica deportiva del balonmano, de la que ahora se cumplen 50 años.
Si bien es cierto que en el año 1953, conmemorando el 75 aniversario de la llegada a España de los Hermanos de La Salle, hubo un primer intento de balonmano a 11, se quedó prácticamente en exhibición en el estadio Forjas de Buelna (hoy Luis Andrés Samperio) entre estudiantes de la escuela de aprendices de aquellos años. Tras esta exhibición, me comentan que se jugó en el Malecón de Torrelavega otro partido, también de balonmano a 11, contra un equipo de Santander, al que se consiguió vencer, por 8 a 3.
En el año 1957 Nueva Montaña Quijano encargó a Mariano Moreta, que era el profesor de Gimnasia del colegio de La Salle, la preparación de un grupo de jóvenes, para participar en los Campeonatos Nacionales de Empresas, en distintas actividades, como atletismo, fútbol, ciclismo, baloncesto y balonmano. Así como la mayoría de deportes se practicaban asiduamente en nuestra localidad, hay que reconocer que al balonmano no se había jugado nunca hasta entonces. Fue el Hno. Eugenio el encargado de seleccionar a un grupo de muchachos de los que jugaban al baloncesto, para tras leerlos el reglamento de dicho deporte, ponerlos en un par de semanas en disposición de afrontar el reto de presentarse a la fase regional para tratar de clasificarse para el Nacional, que se jugaba en Madrid.
En esta fotografía podemos ver a algunos de los componentes de esta selección. El primero que está de pie a la izquierda es Vicente Miera, que más tarde sería jugador del Real Madrid y seleccionador español de fútbol, consiguiendo la medalla de oro en los juegos olímpicos de Barcelona. Este participaba con los corraliegos junto a otros deportistas más por pertenecer a Nueva Montaña de Santander, junto a él podemos ver también a Eduardo “Niño” Vela y los hermanos Fernández (Gonzalo, Luis y Carlos), este último sentado.
En esta otra fotografía hay intercalados algunos deportistas que pertenecían a la otra factoría situada en Nueva Montaña, pero hemos podido reconocer a la mayoría de los integrantes de nuestro valle.
En la primera fila, entre otros, están: Gonzalo Fernández, Emilio Rasilla, Antonio Pérez-Rasilla (Chillu), Niño Vela, Peña (Practicante), Hno. Eugenio, Delegado Provincial de Deportes, Mariano Moreta, Hno. Ángel, Juan José Ortiz y José López Fuentes. La segunda fila la forman: Ricardo Bustamante, Bernardo Lasarte, Carlos Fernández, Lorenzo Obeso, Tabardillo y Roli.
En la tercera fila están entre otros: Frutos Jara, Javier Hinojal, Manuel Manrique, Luis Fernández, Germán Arce, Félix Sañudo, Agustín Correa, Rivavelarde y Fidel Lasarte.
En la última fila podemos ver a Buenaventura Moreta, Fernando Rasilla, Eduardo Saiz, Antonio Duvos, Nelo Arce, Fermín, Miera, Enrique, Miguel Ángel (Michu), Nicanor Puras y Constantino Alonso.
Entre los integrantes de ese equipo pionero del balonmano estaban Frutos Jara, que era el portero, José Luis Rivavelarde, Miguel Ángel Pérez Riaño (Michu), Tabardillo, Eduardo Saiz, Carlos Fernández (El Chileno) y Antonio Pérez-Rasilla (Chillu), los cuales, tras clasificarse brillantemente campeones regionales, ganando algunos partidos por goleada, partieron un 23 de junio en tren desde Corrales, ocupando entre todos los deportistas más de un vagón, y siendo despedidos en la estación por infinidad de personas. Cabe resaltar que en Madrid realizaron un excelente campeonato.
Pero su verdadero comienzo, al menos como se practica actualmente el balonmano moderno, adscrito a la Federación Cántabra de Balonmano, fue a partir del año 1963, en el colegio de La Salle, donde había sido destinado a cumplir su labor pedagógica José María Archaga, conocido como Hermano Agustín.
Para ponernos en sintonía debemos remontarnos unos años, y analizar someramente la situación social que tuvieron los jóvenes de nuestro valle en aquella época.
En la década de los 50 el valle de Buelna gozaba, gracias al impulso económico de su pujante desarrollo industrial, de unas perspectivas sociales y económicas envidiables con respecto al resto de la población regional y nacional. La empresa Nueva Montaña Quijano, S.A. financiaba la educación de la mayoría de los jóvenes y podía presumir que, gracias a la formación inicial recibida por los alumnos en la escuela elemental de La Salle y su posterior paso por la escuela de Aprendices, tenía una mano de obra con una excelente formación profesional.
Cabe resaltar que la educación recibida no solamente era gratuita, sino que esta alcanzaba también a los libros ya que pertenecían al centro, que a principio de curso entregaba a cada alumno el libro correspondiente a cada materia que se impartía, para que lo utilizase durante el período escolar correspondiente, recogiendo los mismos a final de curso para que valiesen para otro alumno, garantizando además, a los estudiantes que finalizasen la formación profesional impartida en el centro, un puesto de trabajo.
Esta actividad de la empresa generó en el valle una riqueza social, económica, laboral, deportiva e intelectual, que todavía hoy es apreciada y de la que sus beneficiarios siguen dando constantes muestras de agradecimiento a tan importante actitud social. La juventud de aquellos tiempos, entre los que me encuentro, no gozaba de los adelantos tecnológicos de los que disponen los jóvenes de ahora, no solamente no teníamos televisión, sino que consecuentemente tampoco disponíamos de Playstation, ni videojuegos, ni móvil, ni ordenador…, ni Internet. Solamente contábamos con un grupo de amigos con los que compartíamos lo poco que teníamos.
Había varios vecinos a los que sus peculiaridades convirtieron en personajes populares y entrañables. Recuerdo con especial cariño a varios de ellos: José Luis (El Vasco) con sus cálculos matemáticos, así como a su compañero de trabajo Lan, Enrique (el Marqués de Lobao), Ina, Marquitos, Pedrito el de los cupones, Carlos Pilatti y su inseparable amigo Pito, Tito y Faelín el Tacalero, ambos de San Mateo, Casimiro (el entrañable Marqués del Tejas), Camila, la agradable señora que nos vendía chucherías a la entrada del cine; Pedrito “El Cubano” y Chuy y Paquete, de Somahoz, La Sergia (fiel seguidora del Buelna), nuestro inolvidable y siempre jovial Bruno y alguno más que se me quedan en el olvido, con los que convivíamos a diario. Nos amenizaban los momentos del día que ahora serían prácticamente imposibles de repetir porque nos los llena la televisión. De todos ellos, los que en la actualidad peinamos canas, tenemos un recuerdo cariñoso y siempre estarán en nuestra memoria.
Jugábamos en el río, saltábamos desde los árboles, hacíamos trineos para deslizarnos por las laderas sobre la nieve, íbamos a la escuela todo el año en pantalón corto, ya que pantalón largo se ponía cuando entrabas a Aprendices. Montábamos en bicicleta, el que la tenía, aunque no dispusiese de frenos, e íbamos a visitar a los amigos de otro barrio o de otro pueblo. Tanto en casa, como en la escuela, se nos enseñó a respetar y a convivir con lo poco que teníamos.
La bicicleta era, en aquellos años, el vehículo más utilizado en el valle. Servía para que los productores se desplazasen a las fábricas y las señoras la usasen para hacer la compra en los distintos comercios, especialmente en el economato de Nueva Montaña Quijano. Servía también para que los jóvenes se trasladasen hasta su centro de enseñanza. Venían desde Somahoz, San Felices, San Mateo, Barros, Cieza, Coo….
Era una juventud que estaba siempre haciendo ejercicio. En aquellos años los jóvenes salíamos de casa por la mañana, para estar todo el día jugando al aire libre, volviendo cuando comenzaba a anochecer. En ocasiones fabricábamos nuestros propios patinetes (triángulos) con rodamientos con los que descendíamos las cuestas sin frenos. Lo peor que nos podía pasar era que nos cayésemos. Esto lo solucionábamos levantándonos lo antes posible, a la vez que nos servía de experiencia, para evitar volver a caernos otra vez.
Toda esta energía además de proceder de nuestra alimentación diaria, contaba con un suplemento adicional, que era el suministro de leche en polvo que recibíamos de USA. Concretamente en el colegio de La Salle el abastecimiento se realizaba de una forma peculiar. Cada niño tenía su vaso con el que diariamente, a la hora indicada, se dirigía a un habitáculo acristalado que había a la derecha de la entrada principal, con unas ventanas donde nos facilitaban a cada uno la leche en cuestión. El proceso de fabricación de la misma tenía su parte ingeniosa, ya que como se trataba de dárselo a muchos niños en poco tiempo, esta se elaboraba en una lavadora de aquellas antiguas, preparadas para ese fin, que disponía de una resistencia y unas aspas en el fondo de la misma. Con la resistencia se calentaba el agua, para añadir más tarde la correspondiente cantidad de leche en polvo, que debidamente agitada por las aspas, era sacada de la misma por el tubo de evacuación a una regadera, a la que habían quitado la cebolleta, para ser servida en cada vaso a los niños.
En nuestros barrios nos iniciábamos a practicar ejercicio con juegos tan ingenuos como la gallinita ciega, al escondite, la zapatilla por detrás, a pescar, o a otros menos ingenuos y con un mayor componente físico, como podían ser el marro, el pañuelo, o pico zorro zaina.
Ya una vez en el colegio de la Salle, los juegos que levantaban más furor eran: la peonza, las canicas, el treinta y uno, las chapas o el frontón, que era el recurso favorito cuando llovía y que practicábamos en la pared que va a lo largo del colegio, paralela a la carretera, que unía las clases de los más pequeños con las de los mayores.
Me viene a la memoria que, al menos en los cursos superiores de la educación llamada elemental, era obligatorio el jugar en los recreos. Con esta obligatoriedad se tenía a los alumnos controlados, realizando ejercicio físico, que a todos los reportaba un saludable beneficio. Para esta actividad se tenía institucionalizado un deporte conocido como balontiro.
Como el juego en cuestión estaba basado en la habilidad y la fuerza física, era habitual el que en cada clase hubiese dos categorías, una formada por aquellos que, bien por ser mayores que los demás, o por tener una mayor corpulencia tenían una mayor potencia de tiro y otra para los menores o menos desarrollados que los anteriores, para evitar peligrosos balonazos, que pudieran dañar a los más débiles.
También recuerdo que se organizaban competiciones internas de fútbol y de baloncesto por clases o por barrios, que gozaban de un enorme éxito.
Existía en aquellos tiempos un centro donde los jóvenes se reunían para jugar al billar o a los futbolines, que regentaba otro de los entrañables personajes que figurará también en el recuerdo de quienes hoy pasan de los 60 años. Se trataba de López, una persona mayor que se encargaba de poner orden entre la masa juvenil que acudía a aquel lugar y, que debo reconocer que trabajo le costaba conseguir que aquellos mozalbetes se comportasen con los modales adecuados. Mingo fue el encargado de continuar la labor del apacible López, una vez que se jubiló este.
Otra de las obligaciones de aquellos años era el asistir a misa de nueve de la mañana todos los domingos. Cuando esta terminaba, sobre la diez, había una muchachada dispuesta a practicar deporte en el patio hasta llegada la hora de comer. Se organizaban sobre la marcha partidos de fútbol sala, baloncesto y balonmano, de duración indefinida.
Esta situación fue aprovechada por el colegio de La Salle de Los Corrales, para crear auténticas escuelas deportivas, donde a infinidad de jóvenes se nos inculcó, después de recibir la formación académica, la pasión por el sano deporte, que hemos continuado practicando a lo largo de nuestra vida.
Nuestra única diversión en aquellos tiempos, tras quedar citados en las cafeterías de moda de entonces, que eran el Peñas y el Ontaneda y tras pasar por la confitería Ansorena, era ir al cine los domingos. Había cinco salas de cine, que por su contenido iban destinadas a distintos sectores de usuarios, generalmente en función de la edad. En una primera fase íbamos al Cine de los Hermanos, que se llamaba así por estar en el colegio de La Salle y eran películas dirigidas a ese sector de público infantil. Ejerció como tal lo que hoy es salón de actos, pero anteriormente se daba en una clase, donde Vicente Puente, cuyo hijo de igual nombre también practicó balonmano, era el encargado de proyectar la cinta correspondiente, que se hacía desde el ventanal de un aula contigua, sobre una sábana colocada al fondo de la clase, que servía de pantalla, situándose los asistentes en el sentido contrario al habitual, es decir, sentándose sobre la parte del pupitre sobre la que se escribía y poniendo los pies en lo que era el banco donde habitualmente se sentaban los niños.
La historia del cine se remonta a cuando Jerónimo Vázquez, ejecutivo de la empresa Nueva Montaña Quijano se le ocurrió la idea de impartir cine por los pueblos de la comarca con una furgoneta y una máquina reproductora, para lo cual convenció a Vicente Puente para que le ayudara, haciéndolo también en los festivales de Navidad y los domingos en el citado lugar.
Posteriormente le acompañó Pepe Ranchina durante una temporada y después quedó solo Vicente hasta que finalizaron las proyecciones.
A medida que íbamos creciendo nos íbamos desplazando a otras salas con películas que se adaptaban a la edad correspondiente. El siguiente paso, por lo tanto, era el cine de Acción Católica, que estaba donde está ahora el colegio de La Salle, situado junto a la plaza y en la que ponían películas para adolescentes.
Más tarde eran los cines convencionales, como El Churrero, situado en Los Palacios, en la entrada norte del pueblo, próximo al instituto Las Estelas. Otro de los cines era el Coliseum María Luisa, que estaba en la plaza, junto a los que fueron las escuelas nacionales, que ahora se quieren reconstruir, para poner el Ayuntamiento. El último de los cines, era el Cine Lido, que estaba en la calle Hermanos Salas, en los bajos del número 23, junto a la rotonda que está en la Avda. de Cantabria y el quiosco Cosio.
Cabe añadir que en aquellos años había establecida una calificación moral de espectáculos para las películas que se proyectaban en las salas de cine, por la que se establecían matices que diferenciaban lo que podía o no perjudicar a una persona de determinada edad o formación, que se publicaba en el tablón de anuncios de la parroquia.
La calificación, era la siguiente:
1.– Niños hasta catorce años.
2.– Jóvenes, de catorce a veintiún años.
3.– Mayores, de veintiún años cumplidos en adelante.
3R.– Mayores; con reparos, la misma edad, pero con «sólida» formación moral.
4.– Gravemente peligrosa (léase rechazable).
Posteriormente, a partir del 1 de mayo de 1963 el sistema de regulación de contenidos del Comité de Censura de TVE, al haber cada vez más programas cuyo contenido no era adecuado para los niños estableció también los siguientes niveles aplicables al apartado televisivo:
Un rombo, que indicaba que el programa no era adecuado para menores de 14 años y dos rombos, que indicaban que el programa no era adecuado para menores de 18 años.
La siguiente diversión, por aquél entonces, era el baile. Existía en un principio uno en El Churrero, pero la gente joven, poco amiga de convencionalismos, se las ingenió para agruparse y organizar sus propios bailes, que eran conocidos como guateques. Consistía en que varios amigos se reunían en casa de uno de ellos, con discos de vinilo y el correspondiente tocadiscos. Más tarde la OJE (Organización Juvenil Española), instauró un baile en La Pontanilla, en los bajos del edificio en donde hoy está situada la emisora de Valle de Buelna FM, más concretamente en lo que es la biblioteca Guillermo Arce. El siguiente paso eran las discotecas convencionales que eran el Oropulus, anteriormente denominada Sala de Fiestas Whisky Club, que estaba junto a lo que en la actualidad es la estación de autobuses y el Atom 2000, que estaba enfrente de la gasolinera que está en pleno centro del pueblo, en la Avda. de Cantabria.
Cabe reseñar que el colegio de La Salle, siempre sensible a las necesidades de la juventud, creyó oportuno crear un espacio en el que los jóvenes se reunieran y compartieran su tiempo de ocio, para lo que creó un club juvenil, con baile incluido, que bajo la supervisión del Hno. Raimundo, resultó un auténtico éxito. Los padres estaban tranquilos mientras sus hijos permanecían en este baile, ya que todo lo que provenía del colegio llevaba incorporado un sello de calidad que no existía en otros lugares.
También se desarrolló otra actividad cultural, ya que animados por la música del momento se formaron algunos conjuntos musicales emulando a los ya famosos The Beatles y demás grupos españoles del momento (Pekeniques, Mustang, Sirex).
En los años 60, se creó un conjunto musical llamado Los Existencialistas. Estaba formado por Pey Campuzano, Carlos Díaz Urreta, Miguel Ángel Pérez (Windy), Juanma González, Nacho Salmones y José Luis López, que fue el embrión de lo que más adelante serían los populares The Boys, que es como acabó llamándose el grupo.
El conjunto tuvo que reformarse tras la marcha de José Luis López, logrando posteriormente situarse en un lugar preferente del panorama musical de Cantabria y otras regiones españolas, siendo los The Boys los precursores de este movimiento cultural de aquellos años.
Seguía la música moderna, como se decía entonces, haciendo furor entre la juventud corraliega, y en el año 1963 aparecía este juvenil conjunto llamado "The Young". Este quinteto cuya edad oscilaba entre los 16 y 18 años estaba formado por Clemente García, Francisco J. López, J.A. Fernández (Ñin), Paco Rivero y Pedro Morante. Este grupo se dio a conocer actuando en programas como "Optimismo musical", "Caravana de la alegría", y "Radio Cantabria". Casto de Castro, de Radio Torrelavega, fue uno de los impulsores de esta agrupación a la que promocionó y apoyó incondicionalmente.
Otro de los grupos que alcanzó gran preponderancia fue el conocido como “Los Celtas”, que integraban Francisco Fernández, Manuel Fernández, José Luis López (Chiri) y César Laguillo.
Los “Celtas”, al tener que dejarlo César y Francisco sufrieron una remodelación, que dio origen al nacimiento de “Los Duques”, quedando definitivamente estos formado por Alejandro Ceballos, Manuel Fernández, José Luis López (Chiri), Vicente Glez. Campuzano y Javier García Lago, a los que posteriormente se incorporó Justí Echevarría, actual directora de la Coral, que tocaba el teclado, llegando a ser teloneros de Julio Iglesias, compartiendo camerino y escenario, en una actuación que este tuvo en la sala Chiqui de Santander.
Compartía espacio musical con Los Duques, otro grupo denominado “Los Guantes Rojos”, que integraban Fernando Urreta, José Luis Obregón (Capi), Julio Revilla y Fernando Campuzano, alcanzando también gran resonancia en el espacio musical de aquellos años. Los conjuntos musicales corraliegos alcanzaron gran fama en toda la región, ya que además de en Corrales actuaron en otros lugares como Reinosa, Mataporquera, Aguilar, Renedo, Matamorosa, Osorno, Carrión de los Condes, Torrelavega o Santander, en lugares tan emblemáticos como las discotecas Iris, Crisan, La Parrilla, Pista Río o el Chiqui.
Tanto este, como los otros conjuntos así como todo lo cultural y deportivo de aquellos años, tuvieron su embrión en el colegio de La Salle. Contaron con el asesoramiento de algunos de los grandes maestros en música de aquellos tiempos, como Doroteo López, Bienvenido González o algún profesor de La Salle, como fueron los hermanos Antonio o Eduardo, sin olvidarnos del polifacético sacerdote Guillermo Álvarez, al que se le guarda gran admiración tanto por sus enormes conocimientos técnicos y astronómicos, así como por su calidad humana. Fue también literato, científico, ingeniero y maestro, además de poseer unas excelentes capacidades en la papiroflexia y el miniaturismo.
También tuvieron asesoramiento técnico en cuestión de sonido, jugando aquí un papel importante Jesús Palacios.
Lo lamentable es que la mayoría de estas agrupaciones desaparecieron no solamente por las lógicas obligaciones laborales o familiares de sus integrantes, sino que tuvieron que abandonar esta actividad para cumplir con el servicio militar, que por aquél entonces era obligatorio, aunque todas ellas permanecerán en nuestro recuerdo por las tardes de diversión que nos proporcionaron.
Esta era la situación social, los gustos y entretenimientos que prevalecían entre la juventud de aquellos años, por lo tanto, estos eran los jóvenes que se encontró José María Archaga (Hno. Agustín) cuando llegó a Los Corrales y a los que dedicó su actividad docente.

SEGUIDORES ESPECIALES

Son, a pesar de tiempo transcurrido, recordados con cariño algunos espectadores que se significaban sobre los demás, especialmente por su animosidad, simpatía y generosidad. Recuerdo con cariño a Vega, con su gracia, insuflando siempre ánimo a los participantes.
Otro, este recordado más por los jugadores, ya que los acompañaba a los desplazamientos, era el magnífico pintor Casto del Castillo, que trabajaba como delineante en la empresa Nueva Montaña, en Santander, y que agradecido por el cariño que recibía por parte de la plantilla, les regaló a cada uno un cuadro, con dedicatoria individual, con la imagen de un caballo, que a buen seguro que todavía conservan.
También destacaba en su cometido de espectador Vicente Chiva, que como en los desplazamientos el equipo tenía que salir muy pronto, les procuraba bocadillos para el viaje. En ocasiones también los dio alguna prima en metálico, por haber jugado bien.
No podemos olvidar tampoco a José Ruiz (Perolas), Celedonio Fdez. Ceballos, Francisco Pérez Cianca o Ismael Pérez Gutiérrez, que dejaron patente su afición y fidelidad a los colores, permaneciendo la impronta de su simpatía a través del tiempo.
Todos ellos han quedado para siempre en el recuerdo de la afición.

CONDUCTORES

Merecen un apartado especial los distintos conductores que trasladaban al equipo en los múltiples desplazamientos. Se convertían en una avanzadilla concentrada de la afición corraliega que a pesar de estar en territorio contrario, ejercían de fieles aficionados que animaban a los jugadores, siendo uno más de la plantilla.

Faelo y su coche.
Todos los integrantes del equipo los recuerdan con cariño ya que eran algo más que un simple conductor, ejerciendo también de padres, hermanos y amigos de los jugadores. En la mente de todos están Faelo, que aparece en la imagen con su taxi, Maso, Pedro Castillo o Manolín Fernández, que supieron ganarse el respeto y el afecto de los componentes del grupo.

ANÉCDOTAS

Durante estos cincuenta años muchas han sido las anécdotas, pero sirvan como muestra estas:
Recuerda el Hno. Agustín con añoranza la anécdota de que, en un principio, le costó mucho encontrar calzado deportivo ya que por aquel entonces aquellos grandes números de calzado no abundaban. Consiguió que “calzados Víctor” se los suministrase.
Otra de las anécdotas que se cuentan es la de aquél jugador que tenía que jugar un partido, pero que en su casa le habían mandado ir a buscar algo de leña al monte cercano, para lo cual precisó la ayuda de una pequeña burra, para conseguir una carga suficiente. Al regresar a casa con la burra cargada y tener que cruzar el río, esta se asustó, negándose a continuar. El jugador se vio obligado a liberar el animal de la carga, ponerla sobre sus hombros y traspasarla a la otra orilla, donde volvió a ponerla la carga encima otra vez, consiguiendo al final tener acabada la tarea que se le había asignado para poder llegar a tiempo al partido.
También ocurrió que en un desplazamiento a Galicia se les rompió el parabrisas del autobús. Como era fin de semana y no había talleres abiertos, además de que tenían prisa por llegar, dado que muchos de ellos tenían obligaciones laborales que cumplir, idearon una solución sobre la marcha, que los permitiese poder seguir el viaje. Esa solución consistió en poner delante la luna trasera, sujetándola como buenamente pudieron, hasta llegar a Corrales.
En otra ocasión se perdió en casa un partido, contra el San Salvador del Valle, sin llegar a jugarse. Todo vino motivado por una normativa que, para unificar criterio con respecto al balón a utilizar, estos debían ser previamente precintados y autorizados por la federación correspondiente. Los corraliegos, no sé si porque eran conscientes de que sus balones cumplían toda la normativa vigente, o por desconocimiento de esta norma, no habían hecho el precintado correspondiente. Los contrarios vieron, que la única forma de ganar el partido, era alegar este incumplimiento, llevándose los puntos sin jugar un solo minuto. Relatan igualmente que de los bocadillos que donaba Vicente Chiva, un jugador, al descuido, engordaba el propio con el contenido del interior de otros, dándose la circunstancia de que mientras él se comía el suyo pleno de contenido, a otro le tocaba comer pan con pan. Nunca se supo quién fue, pero se imaginan quién podía ser ya que había alguno que no paraba de discurrir trastadas.
Cuentan también que en cierta ocasión yendo con Faelo a un desplazamiento, el coche comenzó a dar síntomas de tener una avería que, según el experimentado conductor parecía ser una toma de aire que impedía el que se pudiese continuar la marcha. Como quedaba poco para llegar a la gasolinera que hay en Saltacaballos, los jugadores, a instancias de Faelo, tuvieron que empujar el coche hasta llegar allí. Una vez detenidos en la citada gasolinera se pudo comprobar que el motivo de la avería era que no tenían combustible. La marcha continuó entre bromas de los jugadores a Faelo por su inexplicable falta de previsión, mientras que este aseguraba saber que carecía de combustible, pero que había procedido de esta forma para gastarlos una broma.
La siguiente está dentro de la picaresca, que a veces es necesaria. Parece ser que, el entrenador de uno de los equipos, que tenía que desplazarse a Santander a jugar un partido decisivo, se encontró con la fatalidad de no poder contar con uno de los jugadores fundamentales. Optó por dejar la mitad del equipo en Corrales y desplazarse con los suficientes jugadores para que, en el caso de tener que participar no les diesen por perdido el partido. Una vez en Santander dieron a entender que desconocían el motivo por el que no llegaban el resto de jugadores, aún sabiendo que los habían dejado intencionadamente en Corrales. Los árbitros temiendo pudiera ser debido a una inoportuna avería o, incluso algo peor, un accidente y viendo “preocupados” a los de Corrales, optaron por suspender el partido y aplazarlo para una nueva ocasión acordada por ambos entrenadores. El partido finalmente se jugó en esa nueva fecha, en la que pudo participar el jugador que motivó todo este entramado y que ganaron los corraliegos. Esta treta hoy sería impensable teniendo la posibilidad de contactar telefónicamente a través del teléfono móvil, cosa que en aquellos tiempos no era posible.
También es recordada la que sucedió en Salamanca, en la que había un vehículo mal estacionado que impedía el aparcamiento. Pasado un tiempo prudencial y a la vista de que no aparecía el propietario del mismo, se bajaron unos cuantos jugadores, cogieron el coche en volandas, lo dejaron en un lugar donde no molestase y aparcaron en el sitio que obstaculizaba el vehículo retirado.
Una vez, Fito, un músico de Santa Cruz de Iguña, había tenido algún problema con su saxofón, por lo que conocedor de que el equipo tenía que desplazarse a Valencia, donde hay infinidad de bandas de música, pensó que allí podía encontrar alguna pieza de repuesto, por lo que solicitó a la directiva lo acercasen hasta aquella ciudad. Dada su afición y sintiéndose obligado a corresponder con el grupo por desplazarle gratuitamente, iba todo el camino amenizando el viaje en el autobús, con canciones que los componentes del equipo cantaban a coro. A la vuelta, tras haber perdido el partido jugado allí, en determinado momento tuvieron que repostar por lo que se desviaron a una gasolinera que había en la ruta, haciendo una entrada triunfal, con las ventanillas abiertas, Fito tocando el saxofón y los demás cantando. Como era de prever, su presencia no pasó desapercibida, no solamente a quienes también repostaban en aquel momento, sino que tampoco a una patrulla de la policía que estaba estacionada en aquella gasolinera. Vista la fiesta que traían se aproximaron al conductor de autobús preguntándole a qué se debía aquel jolgorio. Este les comunicó que iban de regreso hasta Los Corrales de Buelna, tras haber disputado un partido en Valencia. Los policías no salían de su asombro viendo la juerga que traían y se hacían de cruces cuando se enteraron que había perdido el partido, no imaginándose qué hubiera pasado si el resultado hubiera sido distinto. Una vez aclarada la situación los dejaron partir, aconsejándolos no sacasen el saxofón por la ventanilla, para no provocar la distracción de otros conductores.
En otra ocasión jugaron un partido en Burgos y al final del mismo se les acercó el árbitro para ver si le podían traer hasta Cantabria. La historia de este árbitro también tiene su parte pintoresca ya que, era conocido dentro del mundo del balonmano como “El Preso”. Esto viene dado porque era un feriante que había cometido algún tipo de delito que había dado con él en el penal del Dueso en Santoña, y como había alcanzado el Tercer Grado, disponía de libertad para dar cabida a su afición arbitral, desplazándose a distintos lugares donde tenía que intervenir, no haciéndolo mal, a juzgar por los comentarios de quienes le conocieron.
Y para finalizar una anécdota propia que me sucedió en el servicio militar. En el campamento de Camposoto, en Cádiz, el primer día había una serie de soldados encargados de hacer la filiación a los recién llegados, entre los que me encontraba yo. Cuando me tocó el turno, el soldado encargado de anotar mis datos personales, cuando se enteró que era de Corrales, se detuvo, posó el bolígrafo, se puso de pie y me felicitó por el equipo de balonmano que teníamos, haciendo también generosas referencias a la afición. Me sorprendió esta actitud y le pregunté a qué se debían sus alabanzas hacia nosotros y me manifestó que era de Madrid, pero que jugando con el Vallehermoso fue a jugar a Corrales y quedaron todos impresionados de la multitud de personas que había en el campo animando al equipo, cosa que no esperaban y que los había asombrado sobremanera, dado que se pensaban que venían a jugar a un pueblo, donde creían que iban a encontrar a cuatro espectadores despistados y cuando vieron la cantidad de aficionados y el ambiente que había en el campo no daban crédito a ello. Como verás hasta en Cádiz hay motivos para sentirse orgulloso de la historia de nuestro equipo.

LA ALIANZA DEPORTIVA

En determinado momento se produjo la incorporación de jugadores procedentes de Santander, produciéndose un hermanamiento entre los que un día fueron rivales, que ahora pasaron a ser compañeros de juego.
En una primera etapa se incorporó José Antonio Revilla (que fue el pionero, y que se materializó gracias a la gestión de Miguel Cabrero), para posteriormente hacerlo sucesivamente Joaquín Marcos, Fernando Haya, Pedro Bárcena, Paulino Casado, José Luis Gutiérrez (Guti), Luis Rojí, Tomás Venero y José Lecue. 

La Salle Authí 1ª Nacional
De pie: Manuel Nemesio, Joaquín Marcos, José Luis Gutiérrez (Guti), Manuel Ortiz, Pedro Ruiz, José Antonio Revilla, Pedro Bárcena e Isaac Ruiz.
Agachados: Jacinto Bringas, Salomón Cuadrado, Juan Sánchez, José Lecue, Enrique Díaz y Tomás Venero (Peluso).
En otra nueva oleada que bien por la desaparición de la S.D. Alisas, o por la llegada también de entrenadores procedentes de la capital, que anteriormente los habían dirigido y los conocían, se fueron incorporando otros jugadores: Paulino García, Miguel Ángel Iglesias (Coscis), Emilio Martín, Miguel Ángel Rico, Valentín Caneda, José Ramón Azcue, y Manuel Campos, que recuerde.

La Salle Authi 1ª Nacional
De pie: Isaac Ruiz, José Antonio Revilla, Enrique Díaz, Fernando Haya, Pedro Bárcena, José Luis Gutiérrez (Guti), Valentín Caneda, Tomás Venero (Peluso) y Diego Saiz.
Agachados: José Ramón Azcue, Manuel Campos, Miguel Ángel Iglesias (Coscis), Emilio Martín y Paulino García.
Se tuvo la inmensa fortuna de incorporar excelentes jugadores y mejores personas, que no solamente no desentonaron con los nuestros en el ámbito deportivo y personal, sino que se integraron perfectamente en el pueblo, siendo queridos y respetados, hasta el extremo que uno de ellos, el tristemente fallecido Pepín Lecue se casó con la corraliega Tere Mansilla.
Ellos también recuerdan con cariño su paso por nuestro equipo y siempre que hay algún acto conmemorativo no tienen inconveniente en desplazarse nuevamente desde Santander, para volver a encontrarse con sus antiguos compañeros.
Evocan así mismo las tortillas que les preparaba Basilio en el local juvenil que había en el colegio.
Tampoco olvidan que, como los partidos empezaban al mediodía, se tenían que quedar a comer y lo solían hacer en El Cazador, el Lamas, el Peñas de Cirilo, donde recibían un trato cariñoso y familiar, al igual que cuando lo hacían en casa de Josefa Terán. El club permaneció entre la Primera y la Segunda División, categoría en la que militaba la temporada 1974-75 cuando, al vencer en la promoción de ascenso a Primera, se vio en la disyuntiva de renunciar al ascenso por no disponer de una pista cubierta donde disputar sus encuentros o encontrar un pabellón con dicha característica.
Se trató de buscar una solución para salvar el balonmano, pero esta vez no pudo ser dentro del municipio, ya que fueron los responsables del grupo TEKA, de Santander, los que tras fusionarse LA SALLE-AUTHI, con el Santander OJE, se hiciesen cargo del equipo. José Antonio Revilla jugó un papel fundamental en esta operación ya que fue quien contactó con José Gómez Casuso, responsable de la empresa TEKA para llevar a efecto esta operación.
Nació así el GRUPO DEPORTIVO TEKA, que no solamente llegó a militar en la División de Honor, sino que llegó a ser dos veces campeón de liga, de la Copa del Rey, de la Supercopa de España, de la Recopa de Europa, 4 títulos de la Copa Asobal, 1 del la Copa de Europa, de la EHF y del Campeonato Mundial de Clubes de Balonmano.
Uno de los jugadores que más destacó en aquél equipo era Talant Dujshebaev, nacido en la Unión Soviética y nacionalizado español, que perteneció a este club desde 1992 a 1997, siendo nombrado dos veces Jugador del Año de la IHF, y segundo mejor jugador del siglo en 2000, por detrás del sueco Magnus Wislander, ganando también infinidad de títulos nacionales e internacionales.
En este extraordinario equipo han militado, en distintas etapas, jugadores corraliegos, como: Saturnino Pérez (Nino), Roberto Rueda, Victoriano Perales (Nano), José Luis Ruiz. Perales, Carlos Solar, Juan Manuel Chiva, Ignacio Silos, Oscar Río, Marco A. Mira y Javier G. Castillo.
Mientras tanto nuestra cantera seguía dando sus frutos ya que en la citada temporada 1973-74, los infantiles de La Salle Authi, quedaron campeones de Cantabria, lo que les dio derecho a participar en el Campeonato de Sector que se hizo en Burgos. En dicho sector se clasificaron también para disputar el campeonato de España en Barcelona, donde consiguieron una meritoria quinta posición. 

De pie: Javier Gómez, José Pando, Aurelio García, Toño, Andrés Herrera, Carlos Solar y Hno. Marino.
Agachados: Carlos Martínez, Oscar del Val, Javier Barquín, Santiago Cuadrado, Fco. José Obregón y Luis Alberto Varela.
Dos años más tarde, este mismo equipo, pero en categoría cadete volvió a quedar Campeón de Cantabria, volvió a ganar el Sector de Burgos y en el Campeonato de España, esta vez en Granada, quedaron clasificados en cuarta posición.

NUEVO ASCENSO A PRIMERA TRAS UN ÉPICO ENCUENTRO Y DESAPARICIÓN DEL CLUB

La Asociación de La Salle, después del traslado del grupo a Santander, mantuvo un equipo durante algunas temporadas más participando en los campeonatos regionales consiguiendo el campeonato provincial. Tras una fase de Sector, que se celebró en León, le dio derecho a jugar la Promoción de Ascenso ante un gran equipo, como era el Crevillente de Alicante.
El ascenso no estaba nada fácil para los corraliegos puesto que estaban obligados a ganar al Crevillente por una ventaja superior a los 6 goles que los alicantinos habían cobrado de ventaja una semana anterior en su feudo (20-14) Que la empresa no era fácil quedó demostrado desde el principio, ya que el Crevillente venía dispuesto a vivir de esa renta. No obstante los comienzos fueron esperanzadores para los nuestros ya que a los 5 minutos ya ganaban 2-0. Pero el tiempo transcurría y esa ventaja no aumentaba. A falta de 5 minutos para el descanso lograron una esperanzadora renta de 4 goles (8-4) En la reanudación se pusieron todavía mejor las cosas ya que el marcador se situó en 10-4 para los nuestros, reaccionando los forasteros para volver a poner la diferencia otra vez en 4 goles (10-6). En el minuto 25 los corraliegos consiguieron poner la eliminatoria de su parte (13-6), pero un último gol de los visitantes cuando quedaban escasos segundos igualó la eliminatoria. Árbitros y jugadores se retiraron a los vestuarios sin saber bien la forma de proceder, siendo providencial la intervención de Eduardo de Pablo, presidente del Comité de Competición de la Federación Cántabra, ya que con el reglamento en la mano y tras consultar telefónicamente con representantes de la Federación Española, decidieron que debía jugarse la correspondiente prórroga. Con los equipos nuevamente en el campo se jugó una prórroga dividida en dos tiempos de 5 minutos, que no solucionó nada ya que tras la primera de ellas subsistía el empate puesto que el resultado era (15-9). En la segunda prórroga se adelantaron los visitantes (15-10), pero dos goles de los nuestros, el último de ellos materializado de penalti por Gómez de Dios (lanzado rodilla en tierra a ras del suelo, tras un amago que despistó al portero contrario) dieron la victoria al equipo corraliego, ante la alegría del numeroso público asistente.
Por el La Salle Buelna formaron: Saturnino Pérez (Nino) (1), Ruiz Perales (7, 2 de penalti), Victoriano Perales (Nano), Rasilla (3, 1 de penalti), Severino Pila (Curro), Elías Pérez (2, de penalti), Roberto Rueda (portero), Salomón (1), Bringas, San Pedro, Gómez de Dios (3, 1 de penalti), López Barreda y Benjamín Salas (portero).
Este grupo era el heredero de aquella estirpe de pioneros de este deporte. De la categoría de esta nueva generación no hay la menor duda ya que en la preselección nacional estuvieron presentes Elías Pérez y Roberto Rueda un año, y en otra ocasión lo hicieron Juanjo Pérez, Andrés Herrera y Luis Alberto Varela, siendo algunos probados por el Atlético de Madrid, que por aquellos años estaba considerado como uno de los mejores de Europa.
Este equipo, bajo distintos patrocinios: Armería la Buena Fe, Horno San José, Electrodomésticos Valentín o Fundimotor, permaneció entre la Primera y la Segunda División, y se veía también continuidad en la cantera ya que el equipo infantil del colegio vencía en las categorías provinciales y en los sectores nacionales pero se volvió a producir una nueva contrariedad. El equipo consiguió, producto de una gran temporada, vencer en la promoción de ascenso a Primera, pero tuvo que volver a renunciar al mismo por segunda vez, al no disponer de pabellón cubierto donde poder disputar los encuentros.
Las dificultades económicas volvieron a dar también otro nuevo golpe a nuestro deporte y unido la falta de instalaciones deportivas adecuadas, hicieron que tanto el baloncesto, como el balonmano acusasen este revés.
En abril de 1976, Villamuera, corresponsal del Diario Alerta, manifestaba que en Los Corrales se encontraba el mayor vivero balonmanístico de la provincia, ya que sus equipos figuran en puestos punteros de todas las competiciones federadas y escolares celebrados aquella temporada.
Decía en dicho artículo: “Demostrado está, desde hace años, que la zona más influyente del balonmano montañés, aparte, por supuesto, la capital, es, en la provincia, la de Los Corrales de Buelna. De no haber sido por la desaparición esta temporada de su equipo de primera división, podría decirse que este deporte en la zona corraliega, estaba disfrutando en la actual campaña de su época dorada.
Más meritorio es esta aportación de Los Corrales al balonmano cántabro, cuando en dicha localidad se carece de una instalación cubierta para la práctica de esta disciplina deportiva, Ese proyectado pabellón que el Ayuntamiento de la comarca tenía pensado construir, lleva, al parecer, el mismo destino que el ya casi olvidado pabellón de la capital montañesa. Pese a todo, los patios de la Escuela de Aprendices, regentada por los Hermanos de Lasalle, sigue siendo el escenario donde se crean los distintos equipos y donde la juventud y alumnos de citada escuela corraliega, ejercen su afición al balonmano, formándose desde pequeños para, al paso de los años, constituir los equipos que tantos éxitos están aportando a este deporte en todo el valle de Buelna” En un intento de salvar al deporte, en diciembre de 1979, Salomón Cuadrado Pérez y José Salas Pérez-Rasilla, como representantes respectivamente del equipo de balonmano y baloncesto, dirigieron una carta al Ayuntamiento, pidiendo unas mejores condiciones para la práctica de los respectivos deportes, como pudieran ser instalaciones de agua caliente y la urgente necesidad de disponer de un pabellón polideportivo.
El balonmano, mientras tanto, para los Corrales dejó de existir en 1984

EL BALONMANO EN EL COLEGIO DE LA SALLE

Tras un parón de unos años el balonmano volvió al Colegio San Juan Bautista de La Salle auspiciado por las inquietudes deportivas de la comunidad lasaliana ante la necesidad de potenciar aspectos deportivos entre los alumnos de colegio. Esto sucedió de la mano del profesor Fermín Pérez, el cual con la idea de retomar la labor iniciada por el Hermano Agustín, comenzó a generar una base para luego ir creciendo.
Sus intenciones más importantes eran potenciar aspectos de la comunidad docente, tales como:
La iniciación al deporte como elemento fundamental en la formación integral del individuo.
La adquisición de hábitos sanos y saludables derivados de la práctica deportiva.
El asentamiento de unas estructuras sólidas para garantizar futuros equipos.
Y la colaboración y el trabajo en equipo de todas aquellas personas que desempeñan tareas de formación en el ámbito deportivo. Desde su creación no ha dejado de cosechar éxitos, teniendo en la actualidad un impresionante historial deportivo.
Aprovechando los recreos y algún que otro mediodía para entrenar comienza a trabajar con los niños en el año 1987, rápidamente comienzan a organizarse equipos dando lugar al primer equipo alevín que comienza a competir en los juegos escolares de la temporada 88-89. 

Inicios de la Agrupación
Se partida siempre con una idea de juego clara y con una defensa abierta 3-2-1, que buscaba la rápida recuperación del balón y para la que hacían falta jugadores dinámicos y habilidosos, ayudada por una genética heredada de los grandes deportistas del valle. El rápido crecimiento hace necesario más gente que apoye el proyecto, uniéndose a él Valeriano Trapero; juntos comenzarán a compaginar las labores técnicas con las necesarias en la dirección del pequeño club al que darían lugar en estos primeros años. También se uniría más personas, como el también exjugador Ignacio Villegas o Modesto Rego que ayudaron mediante labores técnicas. Es tal el avance de los niños que en su segunda temporada ya se consigue la tercera plaza en el Campeonato Regional. El comienzo ya dejaba a entrever los éxitos que conseguirían en el futuro los equipos de la Agrupación.

NACIMIENTO DE LA AGRUPACIÓN DEPORTIVA DELASALLE

En el año 1991 se crea la A.D. Delasalle que comprendería las secciones de Fútbol, Balonmano, Atletismo y Ajedrez, con la idea clara de la impulsión y transmisión de los valores del deporte en el Valle de Buelna.
En lo que respecta al plano deportivo los años 90 fueron los de la consolidación de la nueva Agrupación. El equipo alevín que se iniciará 2 años atrás debe pasar a la categoría infantil y va abriendo las puertas para formar nuevas categorías.
En los primeros años de los 90 se sigue rozando el título alevín y el infantil comenzó a despuntar, consiguiendo el título en la temporada 92/93, el primero en la historia de la Agrupación. Este equipo disputo, en Alicante, el Campeonato de España Escolar, quedando subcampeón (el mejor resultado del club hasta el momento), donde quedó campeón el Mayol, de Toledo.

Infantil Masculino (Subcampeón de España en Alicante)
De pie: Valeriano Trapero, Oscar Río, Carlos Moral, Raúl Revuelta, José M. Husillos, Carlos Pérez, Iván Ríos, Fermín Pérez.
Agachados: Gerardo Glez., Rubén Cobo, Juanjo Bengochea, Rafa Quintana, Alberto Peñil, Héctor Villegas, Diego y Alejandro Sexto.

En esta plantilla formaba parte Oscar Río, el primer jugador de la Agrupación en jugar en la Liga Asobal y el que más temporadas ha jugado hasta la actualidad.
Después de este año llegarían los primeros campeonatos para el equipo alevín, consiguiéndose cuatro de ellos en esta década. El infantil ganaría dos nuevos títulos, consiguiendo un meritorio 11º puesto en el segundo Campeonato de España en el que participó.
Mención especial merece el cadete que se proclama campeón en la temporada 98/99, y tras pasar el sector de Getafe, conseguiría el 4º puesto en la fase final del Campeonato de España en Burgos.

Cadete Masculino (4º de España 1999 en Burgos)
De pie: Samuel Pérez, Juan Carlos G. Castillo, Luismi, Marco Mira, Sergio Ríos, Rubén castillo (entrenador)
Medio: Carlos Calleja, Diego Polanco, Oscar Perales, Carlos y Carlos Gómez (Gumer)
Agachados: Chemi, Seco, Abel Crespo, Gerardo Solórzano y Fredo
Un equipo con una primera línea envidiable con dos jugadores que han llegado a militar en la liga Asobal, Oscar Perales y Marco A. Mira, y otro en División de Honor B, Carlos Gómez.
El crecimiento del número de equipos hace necesaria más ayuda en las labores técnicas, de esta forma se van uniendo exjugadores de antaño como Nano Perales, Elías Pérez, Roberto Rueda, Mundo Canal o Marce Tezanos, en su mayoría con la llegada al balonmano de sus hijos.
Así mismo los jugadores de mayor edad de la Agrupación comienzan a hacerse a cargo de las categorías más pequeñas con notable éxito. Varios de ellos toman parte dirigiendo los equipos, como Jaime Martínez, Rubén Castillo o Borja Gómez. También contribuiría a varios de estos títulos Oscar Gutiérrez que se unió a las labores técnicas durante esta época.

En el primer año que se formó el equipo senior 96/97 se consiguió el título en Primera Regional y el consiguiente ascenso a la 2ª Nacional.
A.D. Delasalle Campeón Primera Regional 96/97
De pie: Rober, Valeriano Trapero, Guerri, Diego Pando, Víctor, Oscar (Suker), Jandro, David y Salomón.
Agachados: Jaime, Nacho, Cosgaya, Piqui, Sampedro, Rubén Castillo y Marce.
Para formar este equipo ante el pequeño número de efectivos que subían del juvenil, se realizó una fusión con el equipo de la Peña Gedio de Somahoz, además de la vuelta de varios jugadores veteranos. A la labor técnica se uniría la experiencia de Salomón Cuadrado.
A mediados de los años 90, al ser el colegio mixto, por la integración del Colegio Sagrados Corazones en el San Juan Bautista Delasalle, la Agrupación decidió ampliar horizontes creando equipos femeninos, consiguiendo el primer equipo alevín el tercer puesto de la liga.
Al comienzo de la década un nuevo doblete en Juvenil y cadete masculino, denotan el dominio en las categorías base masculina. Dado el éxito cosechado dos años atrás por el equipo cadete, ahora en categoría juvenil, se decide organizar dicho sector en Los Corrales, quedándose fuera de la Fase Final Nacional por un desgraciado gol de falta con el tiempo acabado.
En la temporada 2001/2002 el título en alevín femenino inaugura el palmarés en féminas.

A.D. Delasalle Campeón Alevín Femenino 2001/02
De Pie: Rubén González, Paola Somoza, Adriana, Diana, Cristina Pelayo, Gema, Marta y Dani Rueda
Agachadas: Marina, Cristina Abeleira, Angela, Patricia, Sandra Herrera y Victoria.
En este plantilla formarían dos jugadoras que llegarían a jugar en División de Honor Femenina, Marta García y Paola Somoza.

CLUB DEPORTIVO ELEMENTAL DELASALLE (2004-2014)

En el año 2004, con motivo de la aprobación de una ley estatal, se cambió la denominación de Agrupación Deportiva por la actual de Club Deportivo Elemental.
A finales de la década se consigue un nuevo campeonato juvenil del equipo dirigido por Alberto Peñil, en el sector regional disputado en Astillero, clasificándose asimismo para el sector nacional en Aranda de Duero.
Durante estos años se conseguirán también los dos títulos de segunda nacional, con equipos dirigidos por Mundo Canal y Alberto Peñil respectivamente. El primero consigue la plaza mediante el primer puesto alcanzado en liga regular e intenta sin éxito el ascenso en Oviedo.
El segundo de ellos volverá a Astillero para jugar otro sector regional, quedando campeón, ganándose por tanto la plaza para la fase de ascenso en Baracaldo. La segunda plaza en este sector le proporciona el ascenso, recuperando la categoría de Primera Nacional perdida casi 30 años atrás por la falta de infraestructuras.

Ascenso a Primera División Baracaldo 2010
Se da la circunstancia de que varios de ellos son hijos o familiares de aquellos que ya jugarán años atrás en esta categoría como: Javi Canal (hijo de Mundo), Javi y Coque Perales (hijos de Nano), Antonio Tezanos (hijo de Marce), Fernando Rueda (hijo de Rober), Javier Hugo Gómez (hijo de Carlos Gómez), Rubén Herrera (sobrino de Andrés) y Nacho Díaz (sobrino de Quique).
Finalmente en la última temporada disputada cabe destacar el título en alevín masculino de los niños y niñas dirigidos por Antonio Tezanos, así como la cuarta plaza conseguida en el grupo de Primera Nacional, el mejor resultado hasta la fecha en categoría Senior.

C.D. DELASALLE 2013/14
El equipo ha sabido adaptarse a estos nuevos tiempos, creando una página web, de la que es responsable César Fernández, a la que podrás acceder en la siguiente dirección: http://www.balonmanocorrales.es/, así como una dirección de correo electrónico para contactar: dannywheel@hotmail.com
El club, lo forma un excelente equipo humano con amplia experiencia y con gran capacidad de trabajo, presentando el siguiente organigrama:

ÁREA DE GESTIÓN DIRECTIVA
Presidente Roberto Rueda Echevarría
Vicepresidente Victoriano Perales Díaz de la Bárcena
Secretaría Marcelino Tezanos Rueda
Tesorero José Luis González Salmón
Vocales Daniel Rueda Ruiz
José Luis Fernández Gutiérrez
Alberto Peñil Pila

CUADRO TÉCNICO
Equipo Senior Masculino 1ª Nacional: Entrenador: Jorge Pico, Delegado: Víctor Fernández, Fisioterapeuta: Iván Azcona.
Equipo Senior Masculino 2ª Nacional: Entrenador: Javier Perales, Delegada: Eva Ortiz, Delegado: Jose Luis Fernández.
Equipo Juvenil Masculino 1ª Nacional: Entrenador: Alberto Gª Salmones, Delegado: Gorka Mariana.
Equipo Cadete Masculino A: Entrenador: Jorge Pico, Delegado: Ignacio Laguillo.
Equipo Cadete Masculino B: Entrenador: José Miguel González, Delegado: Ramón Lombilla, Delegado: Pedro Fernández.
Equipo Cadete Femenino: Entrenadora: Lara Lombilla, Delegada: Beatriz.
Equipo Infantil Masculino: Entrenador: Daniel Rueda, Delegada: María Crespo.
Equipo Alevín Masculino: Entrenador: Alfredo Castañeda, Delegada: Sara González.
Equipo Benjamín Mixto: Entrenador: Andrés Herrera, Delegado: Oscar Seco, Delegado: Cristian Ojinaga.
Equipo Minibenjamín Mixto: Entrenadora: Amanda Rojo, Delegada: Laura Calzada.

También hemos progresado en el tema arbitral ya que, al menos en categoría regional, hemos contado con el sempiterno Ricardo Velasco y con otro de la nueva generación, como es Rubén Vela. En el año 2012, la Federación Española de Balonmano concedió una distinción al Mérito Deportivo al Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna, por la promoción de este deporte, a la vez que acordó por unanimidad conceder la Medalla e Insignia de Oro al Mérito Deportivo, en su categoría de árbitros, a José Ignacio Monroy Rodríguez, árbitro internacional, que en la actualidad es profesor de Educación Física en el Colegio de La Salle, de Los Corrales de Buelna.
Como se puede apreciar, unos resultados extraordinarios para un club de una localidad con poco más de once mil habitantes, que avala el excelente trabajo de un grupo que dedica parte de su tiempo libre a algo tan importante como es la formación de jóvenes en la práctica deportiva.
A este pasado glorioso y presente prometedor, se une un esperanzador futuro ya que el C.D.Elemental Delasalle contará para la temporada 2014-15 con alrededor de 150 jugadores/as divididos en las siguientes categorías:
Dos equipos Senior Masculino (Primera y Segunda División Nacional), un equipo Juvenil Masculino, tres equipos Cadete (dos Masculinos y uno Femenino), un equipo Infantil Masculino, un Alevín Mixto, dos Benjamines Mixto y Minibenjamin Mixto. Tanto sus entrenamientos, como sus partidos oficiales, se celebran en los Pabellones Municipales “Luis Andrés Samperio” y Colegio “José Mª de Pereda”, propiedad del Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna, que cede sus instalaciones.